En las montañas de Panamá en un pueblo tan pequeño que no está en una mapa, vive una mujer antigua y misteriosa.  La gente del pueblo tiene miedo de ella pero también ellos la respetan.  Nadie sabe su nombre.  Es posible que ella olvidó su nombre hace muchos años.  Pero ella puede predicir el fúturo todavía.

Un día una mujer joven llegó al pueblo para consultar la adivina.  Ella era de un país muy lejos del pueblo.  Ella estaba extranjera, pero la adivina la conoció.  Ella la esperó, y ella la dio su fortuna sobre su destino.

“Mija, yo he leído su vida en las estrellas y ahora te diré.  En los años que vienen, tendrás mucha suerte.  Encontrarás el hombre de tus sueños.  Sera guapo, rico, y romántico.  Tú te casarás con él y juntos tendrán tres hijos: dos niños y una niña.  Tu país estará tranquilo porque tú y tu esposo serán la rein y el rey.  Todo sera perfecto por 10 años.

Pero un día después de esos años, un extranjero llegará en tu reino.  Él parecerá como un hombre de honour, un hombre valiente.  Él fingirá que está en tu país para ayudarlo.  Pero, no.  Él sera un villano y estará en tu reino para destruirlo.  No conocerás que es el hombre de que te dicé hasta él casi destruye su vida.

Sin embargo, pordría salvar tu país si tú mi darás su hija cuando ella tendrá cinco años.  No podría verla después.  Ella crecerá como mi hija y la enseñaré como leer las estrellas y otras cosas para entender el fúturo de todo.  Ella podría ser una adivina sin igual.  Pero tú no la verás nunca y ella no te recordará.

¿Qué harás?”

La joven mujer necesitó pensar sobre este problema.  Ella se quedó en el pueblo por un mes para pensar y meditar sobre la proposición de la adavina.  Después de un mes, ella regrasó a la adavina y le dijo:

“Pensé sobre sus palabras y hice una decisión.  Se la daré mi hija para salvar mi país.  No quiero pero debo.  Cuando ella tendrá cinco años, regrasaré aquí con ella.  Pero debo que usted prometerme que ella estará feliz con usted.”

La mujer antigua suspiró y le dijo:

“No puedo prometerte que alguien estará feliz.  Sin embargo puedo prometerte que creceré tu hija como ella estuvo la mía.  La enseñaré como ser adivina y la protegeré.  Ella tendrá bastante comida para ser fuerte.  Ella tendrá buena salud.  Cuando estará adulta, sera una mujer inteligente y muy respetable.  La gente aquí va a enamorarla.  Estas cosas puedo prometerte.”

Y con esta promesa la mujer joven consentió a llevar su hija a Panamá para salvar su país.  Ella regresó a su país y las cosas que la adivina predijó se han realizado.

Pero la historia de la niña es por otra día…